Tutankamón

Cuando se habla de civilizaciones antiguas, no es raro pensar en la Antiguo Egipto, ya que su relevancia, influencia y legado no son precisamente aspectos en los que carece, si no, que es todo lo contrario. Esto proviene de la inmensa cantidad de historia, cultura, tradiciones y personajes que rodean esta era de Egipto, lo que la convierte en una vanguardia, en términos de interés y llamativa.

Evidentemente, una de las partes más importantes de la antigüedad de esta civilización son los faraones, personas que estuvieron al mando y que sirvieron una época como reyes del lugar. Algunas destacaron más que otras, pero en este caso, el faraón nacido aproximadamente en el 1348 a. C.. Por supuesto, su fecha de nacimiento es algo incierta.

tutankamon

Reinado

Tutankamón, aunque en ese momento se llamaba Tut-anj-Aten, le sucedió en el poder al conocido por muchos como el “faraón hereje”, es decir, Akhenaton, aunque antes tenía otro nombre, el de Amenhotep IV, también llamado Amenophis IV en honor al padre de la misma.

Es importante destacar que ascendió al poder bastante joven, pero eso no quiere decir que ignorara sus ideales, ni mucho menos, porque en cuanto pudo, restauró la religión egipcia, a como era antes de las reformas impuestas por Akhenaton. , quien dio supremacía al dios sol Aten. y al resto de sus compañeros del panteón egipcio, los dejo bastante olvidados, ya que tomó medidas bastante drásticas.

Entre esas medidas drásticas podemos encontrar que los templos de las otras deidades fueron cerrados y dañados, sin embargo, esta fue una de las primeras tareas para Tutankhamon, la reconstrucción de los templos.

Además, la capital de la nación del Nilo había sido trasladada por Akhenaton en el período de Amarna, pero el joven faraón se encargó de trasladar la capital nuevamente, devolviéndola a la ciudad en la que se encontraba antes del reinado del faraón hereje Tebas. Cuando esto sucedió, el cambio de nombre de Tut-anj-Aten a Tutankhamon, que significa “la viva imagen de Amón”, se hizo oficial.

El conocido como “niño faraón” no llevó a cabo ningún otro cambio tan relevante como este. Incluso se podría decir que su ascenso al poder fue para deshacer lo hecho por su predecesor. Los sacerdotes conservadores fueron los que influyeron en las decisiones tomadas por el sucesor de Akhenaton.

Muerte y maldición

Se desconoce la causa de la muerte de este interesante personaje, pero hay muchas sospechas y la mayoría apunta a que murió luego de ser afectado por una epidemia de malaria que cobró muchas vidas egipcias en ese momento. Además, esta opción requiere bastante fuerza ya que se han encontrado en su tumba medicamentos que solían usarse para la fiebre.

Otras personas afirman que murió después de un asedio a su palacio.

Lo cierto es que su fecha de fallecimiento data aproximadamente del año 1325 a. C..

Ahora, en cambio, la llamada “maldición de Tutankamón” ha sido una leyenda bastante popular que incluso ha formado parte de producciones cinematográficas y en esta se han basado para crear infinidad de novelas e historias.

Todo comenzó cuando alrededor del año 1922, Howard Carter encontró su tumba en el Valle de los Reyes y se encontró con un mensaje que decía “la muerte atacará a quien se haya atrevido a interrumpir el descanso del faraón”.

Años después, y con más gente yendo a visitar la tumba de este personaje, la leyenda se hizo aún más famosa, coincidiendo también que quien entrara a la tumba, poco después terminaría muerto en extrañas circunstancias.

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