Pelea de Angamos 8 de octubre


En 1879 los barcos peruanos Huáscar y Unión combatieron contra los barcos chilenos Cochrane, Blanco Encalada, Loa y Covadonga.

Lima. En un día como hoy hace 134 años un grupo de hombres tripulantes del monitor Huáscar al mando del Gran Almirante Caballero de los Mares del Perú Don Miguel Grau Seminario, fueron los protagonistas de uno de los Combates Navales más memorables y gloriosos. del cual hay memoria en la historia marítima de las naciones.

Aquella epopeya heroica comenzó el 30 de septiembre de 1879, cuando la División Naval integrada por el monitor Huáscar, la corbeta Unión y el transporte Rímac, zarpó hacia el sur en demanda de Iquique, adonde arribaron el 1 de octubre. Huáscar al mando de Grau y la Unión al mando de García y García se dirigió nuevamente hacia el sur para seguir incursionando en las costas chilenas, actividad que, gracias a la pericia y pericia de nuestro Gran Almirante y su tripulación, había dado buenos resultados. dado que después de 7 meses de guerra con un adversario inmensamente poderoso materialmente hablando, se les había negado el control del mar.

Ante esta situación, inconcebible para los chilenos y que provocó la sustitución de su Alto Mando Naval, el nuevo comandante en jefe de su escuadra, Almirante Riveros ideó planes para capturar el Huáscar, la pesadilla de los marineros chilenos. Así, la escuadra enemiga se divide en dos divisiones, siendo la primera el acorazado Blanco Encalada, la corbeta Covadonga y el transporte armado Matías Cousiño; el segundo por la Cochrane, la corbeta O’Higgins y la cañonera Loa, zarpó hacia Arica el 2 de octubre, llegando allí el 4 de octubre, no encontrando nuestros barcos, sabiendo que estaban entrando en sus costas. Así, ambas divisiones se separan para navegar hacia el sur, la primera pegada hacia la costa y la segunda hacia alta mar.

El plan chileno consistía en arrinconar al Huáscar y al Unión, aprovechar la mayor velocidad de los buques de segunda división y cortarles la retirada.

El mismo día 4, continuando con su misión, la División Naval del Perú arribó a Sarco, al sur del Huasco, apoderándose de la goleta chilena Coquimbo, despachándola a Arica. El día 5, siempre navegando hacia el sur, llegan a Coquimbo, sin encontrar barcos enemigos, luego continúan hacia Tongoy a pocas horas de Valparaíso. Grau ya se había enterado de la salida de Chile y por eso prefiere no arriesgarse a ir más al sur, emprendiendo el regreso al norte. Los días 6 y 7, Huáscar sufre daños en las máquinas y se realizan reparaciones en alta mar. Superados los problemas, en la madrugada del 8 de octubre a la 01.00 horas arriban al puerto de Antofagasta libres de barcos chilenos, continuando su derrota hacia el norte. A las 03.00 horas se ve humo del norte, inicialmente pensando que eran barcos mercantes, pero para evitarlos en caso de que fueran barcos chilenos, Grau ordena navegar hacia el oeste y luego hacia el norte, pero el plan de Riveros se lanza y es así. el humo inicialmente avistado al salir de Antofagasta correspondía a los de la primera división que se comprometió a cazar nuestros barcos y luego de tres horas de navegación a toda velocidad, los peruanos lograron burlar al enemigo dejándolos a 8 millas de Punta Tetas. .

Posteriormente, a las 07.15, navegando hacia el norte, se pueden ver otros tres humos en el noroeste, los de la Segunda División Naval de Chile navegando en rumbo de intercepción hacia el nuestro. Grau toma conciencia de esta nueva situación y comprende que el cerco que el enemigo le está poniendo será difícil de esquivar, la velocidad y potencia de artillería del Huáscar son ampliamente superadas por las de los acorazados chilenos.

Entonces, decide continuar hacia el norte para intentar pasar Punta Angamos. Luego, Grau valora la situación y da órdenes a García y García de salvar su barco, ya que sacrificar el único barco de valor que no es el Huáscar a la Unión sería un error.

Sabiendo que el enfrentamiento era inevitable, Grau presentó combate y tomó la iniciativa, disparando el primer disparo de cañón a las 09.40 hacia Cochrane, que se encontraba a 1000 metros y así comenzó el encuentro a la altura de Punta Angamos. El acorazado chileno acorta distancias aprovechando su andar y luego inicia sus disparos, obligando, al chocar con el Huáscar, a gobernar con jarcia.

A las 09.50 horas, en pleno combate, un proyectil alcanzó la torre donde se encontraba el almirante Miguel Grau, volviéndolo a él y a su ayudante el teniente Diego Ferré. En ese preciso momento es cuando el marinero más grande del continente pasa a la inmortalidad.

Pero la lucha continúa. El espíritu vivo de Grau queda entre los suyos, Huáscar no se rinde: el comandante Elías Aguirre asume el mando; La pelea se vuelve cada vez más difícil y la Primera División chilena también entra en combate con el monitor. El enemigo con su poderosa artillería derriba poco a poco el barco peruano, que pierde el gobierno por una andanada. Aguirre cae muerto, comandante teniente capitán Carvajal queda gravemente herido, también cae muerto el teniente Rodríguez, resulta herido el teniente Palacios, que no abandona su puesto con la mandíbula destrozada y el teniente Santillana es alcanzado por el subfusil; el personal tampoco se rinde y lucha hasta el final.

El Huáscar, aunque sin gobierno, sigue disparando, intenta espolear al Blanco Encalada en vano. Finalmente, luego de una hora y diez minutos de desigual combate con la artillería ya inutilizada por fuego enemigo, con la nave incapaz de maniobrar y su tripulación diezmada, por orden expresa del último en asumir el mando del Huáscar, el teniente Pedro Gárezon, se ordena Abra las válvulas de fondo para hundir el barco y cuando esto se hizo con 4 pies de agua en el fondo, el enemigo aborda el barco y luego de dominar a la tripulación exhausta pero con alta moral y orgullo, lo toman como presa. En el momento en que la primera embarcación chilena abordó el Huáscar, los oficiales peruanos estaban en cubierta porque momentos antes habían arrojado sus espadas al agua para no entregarlas, uno de ellos gritó en voz alta “Los peruanos no se rinden”.

Biografía de Miguel Grau.
Grau nació el 27 de julio de 1834 en Piura. Su padre era un militar colombiano llamado Juan Manuel Grau y Berrio; su madre, Luisa Seminario y del Castillo, de Piura.

Biografía de Miguel GrauSiempre sintió una atracción extraordinaria por el mar. A los 19 años ya había recorrido casi todos los mares y océanos del mundo con la marina mercante. En 1854 ingresó a la Armada y en 1868 fue nombrado Comandante General del Huáscar, el buque más moderno y rápido de la Armada en ese momento.

Se casó con Doña Dolores Cabero con quien tuvo 10 hijos. La familia se instaló en Lima, en una casa que hoy ha sido rehabilitada y se conoce como Casa Grau. Entre 1876 y 1879 dejó temporalmente el mando de Huáscar para ser diputado de Paita.
Huáscar tuvo una notable campaña durante la guerra. Atacó puertos y barcos chilenos, destruyó suministros militares enemigos, arruinó el bloqueo que tenían los barcos enemigos contra Iquique y ganó la batalla del mismo nombre.

Tras hundir el Esmeralda, y en lugar de perseguir al otro barco, el Covadonga, Grau ordenó el rescate de los 62 supervivientes chilenos que gritaron “Viva el Perú generoso” y cuyo último comandante, el teniente Uribe, agradeció el gesto humanitario del almirante.

El 8 de octubre de 1879, en Angamos, Grau fue arrinconado en Huáscar por los seis mejores barcos de la Armada de Chile. Aunque se defendió con valentía, una granada acabó con su vida en la torre de mando de su monitor, a los veinte minutos de iniciado el combate.

Podemos recordar a Grau como un gran estratega de combate militar, y ciertamente lo fue. Pero también podemos reconocer en él la virtud de la generosidad, muy rara en el escenario de una guerra. Por eso, Grau es un ejemplo de cómo los valores humanos siempre deben mostrarse.

Esa actitud tan humana es lo que convierte a este hombre en un héroe universal. Grau es un héroe para el mundo, es una muestra de la grandeza a la que la humanidad puede llegar incluso en las peores situaciones. Su actitud y caballerosidad brillan a través de la historia de las guerras de los hombres como una estrella brillante brilla en el cielo más oscuro.